Tras las manifestaciones en muchas ciudades y
o.html" data-link-track-dtm=""> las promesas de control por parte de algunas Administraciones, es la hora del nuevo registro estatal de alquileres de corta estancia auspiciado por Europa. Entre julio y agosto, los primeros meses en que la inscripción ha sido imperativa, esa herramienta ha servido para rechazar casi 35.000 apartamentos vacacionales de los 69.000 que intentaron inscribirse, según los últimos datos facilitados por el Ministerio de Vivienda. En teoría, y si los portales digitales cumplen con su parte del trabajo, eso habría impedido arrendar esos inmuebles por días o semanas. La temporada alta ha servido así como prueba de fuego para el censo estatal, que busca enfriar un mercado que llegó al verano a punto de batir un nuevo récord en volumen de alojamientos.
Los 34.529 inmuebles a los que se revocó el permiso entre el 1 de julio y el 31 de agosto duplican la cifra de rechazos anotada en todo el primer semestre de 2025. Entre el 2 de enero, cuando se inauguró el nuevo censo, y el 30 de junio se habían rehusado 17.163 pisos, un 9% del total. En el cómputo global, tras el endurecimiento del registro en los dos últimos meses, coincidiendo con su obligatoriedad, se han rechazado un 20% de todas las solicitudes cursadas desde principio de año.






