Varios peregrinos observan parte del monte calcinado a lo largo de su recorrido. EFE/Xurxo Martínez
Paula Fernández |
Santiago de Compostela (EFE).- «Había una atmósfera del fin del mundo». El francés Laurent recorría el enlace para pasar del camino del norte al primitivo cuando el humo y un sol naranja lo envolvió, pero decidió seguir hasta Santiago de Compostela, como muchos otros peregrinos a quienes los incendios forestales no han frenado.
Empezó el Camino de Santiago en París el pasado febrero y lo ha ido haciendo en varias fases, la última este verano, cuando salió de Santander dispuesto a conseguir su compostela.
Tras llegar a Gijón por la ruta del norte, Laurent decidió cambiar al primitivo y tomó el enlace entre las dos variantes, donde se encontró con el humo que el viento había arrastrado desde los incendios de León y el sur de Asturias.








