A finales de 2022, el emprendedor chileno David Herrera celebraba las fiestas que despedían el año y mientras bebía una piscola —uno de los tragos más populares del país sudamericano— junto a su familia y sus amigos, se le ocurrió una idea, que fue aplaudida por el grupo que lo acompañaba: crear la marca de pisco Pedro Piscal. Dicho y hecho, comenzó a hacer los trámites en el Instituto de Propiedad Intelectual (INAPI), un organismo estatal. La petición de registro fue aceptada y publicada en el Diario Oficial en junio de 2023, y tras 30 días —el periodo legal para hacer cuestionamientos— nadie se opuso. Dos meses después, en agosto, Herrera se convirtió en el dueño del nombre y, en 2024 empezó a comercializar el producto, luego de realizar una alianza con la Pisquera Aba, ubicada en el Valle del Elqui, en la Cuarta Región, a unos 500 kilómetros de Santiago.

Pisco Pascal fue lanzado el año pasado como un producto premium, de 40°, a un costo de 12 dólares la botella. Mientras se sigue comercializando, en Chile se abrió un juicio, luego que los abogados en Santiago del actor chileno José Pedro Balmaceda Pascal, Pedro Pascal, protagonista de series como Narcos, Juego de tronos, The Mandalorian y de The Last of Us, demandaran a Herrera en marzo de 2024 ante INAPI, que actúa como tribunal de primera instancia, a fin de dejar sin efecto el registro de la marca. Uno de sus argumentos principales es que Pedro Piscal es una marca comercial “indiscutidamente inductiva a error o confusión”, señala la presentación, pues los consumidores podrían creer que quien está detrás es el artista como propietario o promotor. Un año después, el proceso ha entrado en su etapa de prueba, ha informado La Tercera, y ambas partes acaban de exponer sus fundamentos ante INAPI.