La ciudad japonesa de Toyoake quiere que sus residentes pasen menos tiempo colgados de los teléfonos inteligentes. La urbe, una ciudad dormitorio de 69.000 habitantes ubicada a las afueras de Nagoya, urgirá a todos los usuarios de móviles a limitar el tiempo de uso a dos horas al día fuera del trabajo o de la escuela, según una propuesta de ordenanza municipal. La normativa pionera, que aún no ha sido aprobada, no será vinculante y tampoco incluye sanciones en caso de que se supere el máximo fijado, pero ya ha despertado un acalorado debate en un país ultratecnológico donde el uso de estos aparatos está ―como en muchas sociedades― extendidísimo.
El Gobierno municipal de Toyoake, en la prefectura de Aichi, en el centro de Japón, anunció la propuesta el pasado 21 de agosto, y su alcalde ha tenido que salir a dar explicaciones. “Esto no significa que la ciudad vaya a limitar los derechos de sus residentes ni a imponerles obligaciones”, ha aclarado el regidor, Masafumi Koki, según recoge el medio nipón Mainichi. “Más bien, espero que sirva como una oportunidad para que cada familia reflexione y debata sobre el tiempo que dedica a los teléfonos inteligentes, así como sobre la hora del día en que se utilizan estos dispositivos”.








