Nvidia, la mayor empresa del mundo por capitalización bursátil (sus acciones en el Nasdaq cerraron esta noche con un valor superior a los 4,4 billones, 1,1 billones más que hace tan solo tres meses) resiste a todos los contratiempos. Ni el supuesto pinchazo de la burbuja creada en torno a la inteligencia artificial, ni la prohibición decretada (posteriormente retirada) por Trump para vender sus chips de IA en China (por lo que tuvo que provisionar 5.500 millones en su primer trimestre fiscal, que fue de febrero a abril) ni la posterior recomendación del Gobierno chino a sus empresas de no utilizar los chips H20, lo que ha llevado a frenar su producción de forma definitiva, han tenido impacto en los resultados correspondientes al segundo trimestre, presentados esta noche a cierre de mercado.
Entre mayo y julio, la compañía radicada en Santa Clara (California) obtuvo un récord histórico de ingresos, con 46.743 millones de dólares y un crecimiento anual del 56%, y de beneficios, con 26.422 millones de dólares y un alza del 59%. Pese a esos resultados históricos, las acciones de la empresa de Santa Clara (California) reaccionaron con fuertes bajadas con posterioridad al cierre de mercados (fuera del horario habitual de negociación), con un desplome en los futuros que llegó a ser del 4%, lo que anticiparía un ajuste de su capitalización bursátil (ayer cerró en 4,429 billones) de 176.000 millones de dólares. Posteriormente se corrigió hasta un ajuste del 2% una hora después del cierre de mercado. En lo que va de año, las acciones de Nvidia acumulan una revalorización del 31,5%. Un ajuste que podría sembrar el pánico entre los inversores en la apertura de su sesión del jueves por el importante peso que representa, con más del 6% del índice bursátil tecnológico Nasdaq y el 8% del S&P 500.









