El pasado 9 de agosto hubo luna llena y cola desde las cuatro de la madrugada en la tienda de Swatch de la calle de Velázquez de Sevilla. En una ciudad aletargada por la enésima ola de calor del verano, los enterados esperaban la única oportunidad de adquirir el reloj Mission to Earthphase Moonshine Gold, una edición limitada del modelo MoonSwatch que solo se vende las noches de luna llena y en algunas tiendas físicas del mundo. Hasta las diez de la mañana no entraron los primeros de la fila, dos chicos de veintitantos años que pagaron 385 euros por un reloj con ilustraciones de Snoopy y Woodstock y dos lunas llenas revestidas con el oro de Omega. Un híbrido entre el lujo y la funcionalidad que ha cambiado el paso a buena parte de la elitista industria relojera suiza.

Cuenta la leyenda (y el marketing) que la producción de estas ediciones limitadas también ocurre a lo largo de una única noche de luna llena en Biel, Suiza, donde está la fábrica de la marca. Alain Villard, CEO de Swatch, confirma este extremo a El País Semanal en una conversación en la sede de la relojera suiza y jura que no es storytelling. “Hace unos meses empezamos a desarrollar una colección limitada a la que llamamos Moonshine Gold que celebra misiones espaciales a la Luna y se vende una noche de luna llena. Es una colección limitada precisamente porque solo se producen durante una noche de luna llena un día concreto del mes”.