Los pases de cebra arcoíris han desatado una guerra cultural y política sobre la visibilidad LGTBIQ en el espacio público en Florida. Al menos nueve ciudades se encuentran en disputas con el Gobierno estatal por los cruces peatonales pintados con los colores de la bandera gay, que las autoridades han pedido eliminar bajo la justificación de que presentan un riesgo a la seguridad. Activistas y gobiernos municipales señalan que en realidad se trata de un pretexto como parte del esfuerzo más amplio del gobernador Ron DeSantis por “borrar a las personas LGTBIQ de la vida pública” y que se están utilizando las normas de transporte como arma contra la inclusión. Algunos han descrito la campaña como “acoso estatal” y una extensión de las disputas culturales que Florida ha protagonizado desde hace años.

La orden se originó desde el Gobierno federal a principios de julio, cuando el secretario de Transporte, Sean Duffy, emitió una guía a los gobernadores estatales para “mejorar la seguridad” en la que señaló que las carreteras no son “para mensajes políticos ni obras de arte”. El gobernador de Florida, Ron DeSantis, aceptó con entusiasmo la directriz y reforzó la postura declarando que no permitiría que las carreteras sean usadas “con fines políticos”.