El equilibrio de fuerzas de la Diputación Permanente ha evitado que el PP aseste una nueva estocada a la mayoría parlamentaria del Gobierno de Pedro Sánchez durante la primera jornada del nuevo curso político, marcada por la oleada de incendios. Este martes se ha reunido el órgano que funciona fuera del período ordinario de sesiones para debatir ocho peticiones de comparecencia de ministros solicitadas por el Partido Popular y una dirigida contra el presidente del Gobierno, que la formación de Alberto Núñez Feijóo pretendía se celebrasen la semana que viene, fuera del calendario oficial. Entre los temas que han motivado su registro están el procesamiento del fiscal general del Estado, los casos de “corrupción” que atañen a Pedro Sánchez, el “caos ferroviario”, la quita de la deuda para las comunidades autónomas o la distribución de menores migrantes en la Península. Asuntos que el PP consideraba de urgente necesidad y que no podían esperar otra semana más.
Pero ninguna de las peticiones ha salido adelante. Aunque no tanto porque la formación de Feijóo se haya quedado sola —pues, además de Vox, Junts ha votado a favor de varias solicitudes y Podemos se ha abstenido en tres, provocando dos empates que finalmente se han dirimido como derrotas—, sino por las matemáticas de la Diputación Permanente. Porque este órgano tiene una ecuación distinta a las de las votaciones en pleno, provocando una correlación de fuerzas no directamente proporcional.






