VUELTA A ESPAÑAETAPA 4

Pareció que tenía perdida la partida con Jasper Philipsen. Pero Ben Turner (Ineos) sabía que esa era la suya, que el trabajo de limpia y parabrisas que le había hecho Kwiatkwoski pocas veces le dejaría en tan buena posición. Así que agachó la cabeza y levantó el ánimo y el corazón, cambio de marcha para coger el rebufo del rival y levantar el brazo en meta. “Era un juego de confianza y de fe”, resolvió Turner, visiblemente emocionado porque llegó a la Vuelta de rebote y a última hora, ya que dejó el Renewi Tour a la carrera para suplir a un Hamilton que no estaba en forma. “No iba a venir y no sabía qué piernas me encontraría. Me quedé tocado después del primer sprint y quería reivindicarme”.

Partió el pelotón de Susa, localidad enlatada entre poderosas montañas, para despedirse de Italia entre los Alpes y, camino de España, darle la bienvenida a Francia, a Voiron, donde está la famosa destilería Chartreuse y su licor. Quedaban 206,7 kilómetros de recorrido —el más largo de la ronda— y tres puertos de montaña. Pero de aperitivo y no de postre, por lo que fue un calentamiento de lo que está por venir. Todo se resolvería al sprint.

Y eso que varios intentaron la vía homérica, una fuga que llegó a disfrutar de cuatro minutos de ventaja y que fue fagocitada en la última bajada al Col du Lautaret, preocupados varios equipos (Alpecin, Israel y Lidl-Trek) en poder resolver la contienda entre los más rápidos. Pero poco le importó al gerundense Joel Nicolau que la intentona acabara en agua de borrajas; tras los puertos se llevó el maillot de lunares. Gozo en Caja Rural, que hacía 10 años que no tenía a nadie con el jersey, entonces con un Omar Fraile que acabó ganando la clasificación. Y el Burgos, también correspondiente con la organización por la invitación a la carrera, decidió que Mario Aparicio primero y Sinuhé Fernández después, arrancaran para jugársela en solitario. No llegarían a nada, más allá de animar el día y mostrar a sus patrocinadores.