El último trabajo de Verónica Echegui es la serie A muerte (Atresplayer). La vida a veces parece una broma macabra. En ella, Verónica interpreta a Marta, una creativa publicitaria un tanto desastre, fiestera, orgullosamente alérgica al compromiso y a dar todos esos pasos que, como si fueran parte de una coreografía ya ensayada, va dando la mayoría de la gente conforme va entrando en el baile de la madurez. El caso es que Marta se queda embarazada sin quererlo. Y el momento en el que lo descubre coincide prácticamente con el reencuentro con Raúl (Joan Amargós), un antiguo compañero de instituto al que, a su vez, acaban de diagnosticar un cáncer de corazón que requiere una operación inminente y cuyo pronóstico es dudoso.

Su reencuentro tiene lugar en un tanatorio. Ambos han acudido a despedir a David, un antiguo compañero de instituto que ha muerto. Allí, por azares de la comedia, Marta acaba teniendo que hilvanar un improvisado panegírico en el que después de resaltar, casi sin querer, todos los defectos del finado, acaba concluyendo: “Es que yo creo que él hizo lo que pudo. Igual que todos hacemos lo que podemos, ¿no? Y la cagamos. La cagamos mucho. La cagamos muchísimo. Pero bueno, no somos perfectos, ¿no? Y además, qué más da, porque al final, después de la vida, no hay nada. Nada de esto va a importar dentro de 100 años, cuando todos seamos polvo. Nada. Lo único que va a importar es lo que hayamos hecho, lo que hayamos vivido, cómo lo hayamos vivido. Que hayamos aprovechado la vida, ¿no? Que ese es el regalo que nos ha dejado David. Aprender a vivir la vida pase lo que pase”.