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La Junta de Castilla y León informó el domingo por la tarde de dos nuevos incendios —teme que intencionados— en la provincia de León, en Garaño y Molinaseca, que obligaron a desalojar a cerca de 300 vecinos. En la provincia hay más de 700 evacuados. En León siguen activos cinco grandes incendios. A ellos se añaden, también en Castilla y León, el de Porto (Zamora) y el de Cardaño (Palencia). En Asturias, son tres los grandes fuegos (Degaña, Cangas del Narcea y Somiedo), que ya han consumido más de 6.000 hectáreas, y otros tres en Galicia. En esta comunidad, donde los fuegos han arrasado más de 90.000 hectáreas, se declaró el domingo por la tarde un nuevo foco en Avión (Lugo), que se sumó a los incendios de Chandrexa de Queixa (Ourense), activo desde el 8 de agosto, y Carballeda de Valdeorras-Casaio.

Los bomberos de Béjar, cerca del fuego y sin poder actuar: “¿Tiene sentido que estando a 15 minutos no ayudemos?”

El incendio de Jarilla está estabilizado desde el pasado viernes, después de arrasar 17.300 hectáreas en Extremadura. A pocos kilómetros del que ha sido su foco norte está el municipio de Béjar, ya en la provincia de Salamanca. La gente de allí se pregunta por qué sus bomberos no actuaron cuando las llamas se acercaban desde el sur, ya el parque de bomberos más cercano es suyo. Sin embargo, el límite entre las dos autonomías cambia las reglas a la hora de abordar una emergencia por próxima que esté y los bomberos bejaranos solo pudieron actuar durante seis horas para proteger un municipio cacereño de las llamas la noche del viernes. Después de eso, las personas que trabajan allí solicitaron a la Diputación de Salamanca que les dejara seguir ayudando, pero no recibieron respuesta. Muchos de ellos al final subieron como voluntarios en su tiempo libre para echar una mano, pero con limitaciones, porque no tenían permitido usar los camiones bomba ni ningún otro medio de la Diputación.