Barbadillo, esa prisión única en el continente por solo recluir a expresidentes, ha dejado de estar a su máxima capacidad. Uno de sus huéspedes, Martín Vizcarra, quien presidió el Ejecutivo peruano entre marzo de 2018 y noviembre de 2020, dejó su celda la noche del viernes. No recuperó su libertad, sino que fue trasladado a Ancón II, una cárcel de reos comunes ubicada al norte de Lima, la capital. Vizcarra no ocupará más el mismo espacio que otros hombres que se sentaron en el trono de Palacio y que hoy están privados de su libertad por delitos de corrupción y rebelión: Alejandro Toledo, Ollanta Humala y Pedro Castillo.

Vizcarra, un ingeniero civil, fue internado en Barbadillo el 14 de agosto para cumplir la prisión preventiva por cinco meses. El Poder Judicial determinó la medida en el marco de un juicio donde se le acusa de haber recibido presuntos sobornos a cambio de favorecer a dos constructoras con la adjudicación de dos obras cuando era gobernador del departamento de Moquegua, al sur del país. Hace unos días, el Instituto Nacional Penitenciario (INPE) emitió un comunicado en el que señalaba que a Vizcarra le correspondía un nuevo lugar de encierro después de que la Junta Técnica del organismo incumpliera “disposiciones normativas”.