Pese a que iniciarse en el mundo de la acuariofilia puede parecer fácil a primera vista, nada más lejos de la realidad. Instalar el acuario, conseguir que el agua esté en condiciones óptimas, elegir las especies de peces que se adaptan mejor a sus parámetros y evitar que algún evento inesperado estropee el trabajo hecho durante semanas es un proceso que lleva su tiempo y para el que se necesita aprender.

Los acuarios protagonistas de esta comparativa traen todo lo esencial para dar los primeros pasos en este mundo: una urna (de distintos tamaños, por lo que se adaptan también a diferentes tipos y cantidades de peces), un sistema de luces LED que ayuda a recrear el ciclo día-noche y un filtro acorde a su capacidad en litros. Solo uno de los modelos analizados incorpora calentador; en el resto, será necesario adquirir uno adicional si se opta por especies tropicales.

Cualquiera que haya montado un acuario sabe que es un proceso que no se puede (ni debe) hacer de un día para otro: pueden pasar semanas desde que se llena el tanque de agua hasta que se ha creado la comunidad bacteriana necesaria para que el ecosistema sea viable. Por eso, para realizar las pruebas de esta comparativa, he partido de un acuario de 150 litros que lleva montado cuatro años: de él he utilizado parte del material filtrante (canutillos cerámicos y perlón), su agua, su arena y algunas plantas.