En el juego de Penney, del que nos hemos ocupado las dos últimas semanas, y puesto que no hay una terna superior a todas las demás (en eso consiste la no transitividad), conviene elegir en segundo lugar, pues, elija lo que elija el otro, siempre habrá una terna con más probabilidades de ganar. Simplificando, es como si en el juego de piedra-papel-tijera pudiéramos elegir de forma sucesiva en vez de simultánea: es evidente que el segundo en elegir ganaría siempre.
En el juego de Penney, la estrategia del segundo jugador —no de éxito seguro, como en el piedra-papel-tijera, pero sí probabilísticamente más favorable— consiste en elegir la terna cuyo primer término es el contrario del segundo de la terna del otro jugador, y cuyos segundo y tercer término son, respectivamente, el primero y el segundo del otro. Por ejemplo, si el primer jugador elige la terna XXC, el segundo debe elegir CXX. (Para subir nota: demuestra que esta es la mejor estrategia).
Con respecto a los dados de Grime, dice Salva Fuster: “Si asignamos una letra a cada dado:
A: 4 4 4 4 4 9
B: 3 3 3 3 8 8






