“El nitrógeno de nuestro ADN, el calcio de nuestros dientes, el hierro de nuestra sangre y el carbono de nuestras tartas de manzana fueron creados en el interior de estrellas en proceso de colapso. Estamos hechos de sustancia de las estrellas”, proclamó el astrofísico estadounidense Carl Sagan en su célebre libro Cosmos hace casi medio siglo. Un equipo de científicos ha logrado ahora contemplar por primera vez esas entrañas estelares, la caótica fragua en la que se forman los elementos químicos de los que están hechos los seres humanos y todo lo que los rodea. “Me quedé deslumbrado”, rememora el astrofísico alemán Steve Schulze, que ha encabezado la investigación.
Para entender la importancia del descubrimiento hay que retroceder hasta la gran explosión que dio lugar al universo hace 13.800 millones de años. En los tres primeros minutos tras el Big Bang se formaron casi todos los átomos ligeros del universo, sobre todo el omnipresente hidrógeno, cuyas acumulaciones forman las estrellas. En el interior estelar, la temperatura y la presión son tan altas que el hidrógeno se fusiona y va formando elementos cada vez más pesados, empezando por el helio. La suma del silicio y el azufre, por ejemplo, produce el hierro, el átomo más pesado que se puede generar dentro de una estrella.








