Cuando los cruces irregulares en la frontera sur de Estados Unido están en su nivel más bajo en décadas, el Gobierno de Donald Trump quiere dar otro paso más para disuadir la llegada de nuevos inmigrantes. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, anunció el martes que todo el muro fronterizo entre Estados Unidos y México será pintado de negro para “hacer aún más difícil que la gente lo escale”. La idea es que el metal de la estructura absorba más calor hasta el punto de que se vuelve demasiado caliente al tacto.

“Es alto, lo que lo hace muy, muy difícil de escalar, casi imposible. También se hunde profundamente en el suelo, lo que haría muy difícil, si no imposible, cavar por debajo. Y hoy también vamos a pintarlo de negro”, dijo Noem durante una visita a la sección del muro en Santa Teresa, Nuevo México. “Eso es específicamente a solicitud del presidente, quien entiende que, con las altas temperaturas aquí, cuando algo se pinta de negro, se calienta aún más, y hará que sea todavía más difícil para la gente escalarlo”, añadió. Incluso tomó un rodillo para ayudar con la pintura.

El director de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, Mike Banks, quien asistió al evento junto a Noem, destacó que la pintura negra también ayudaría a prevenir la oxidación.