Este verano se han cumplido 30 años del estreno de Clueless la comedia adolescente dirigida por Amy Heckerling y protagonizada por Alicia Silverstone, Brittany Murphy, Stacey Dash y Paul Rudd, y que adaptó, de forma libérrima pero a la vez asombrosamente precisa, la novela Emma de Jane Austen al Beverly Hills de los noventa. En la cinta, para aquellos que aún no hayan tenido ocasión de verla o la hayan olvidado, asistimos a la vida de Cher Horowitz (Silverstone), una estudiante rica, popular y carismática que vive con su padre, un abogado de éxito.
Cher, que bajo una gruesa capa de frivolidad y narcisismo californiano es una chica muy inteligente, se dedica a “mejorar” la vida de las personas que tiene alrededor. Por ejemplo, anima a dos de sus profesores a tener una relación con el objetivo de poder subir sus notas o decide transformar a una nueva compañera, Tai (Murphy), para integrarla en su exclusivo círculo social y liarla con uno de los guapos del instituto.
Sin embargo, sus planes no siempre salen como ella espera, y poco a poco se da cuenta de que sus buenas intenciones a veces esconden un toque de vanidad. Entre enredos sentimentales y malentendidos, Cher acaba descubriendo más sobre sí misma y sobre lo que significa realmente querer a alguien, como por ejemplo a Josh, su hermanastro universitario, interpretado por un veinteañero Paul Rudd.






