Su director ha dicho en varias ocasiones que quiere que el espectador vaya a ver Weapons como si fuera a deshojar un gran misterio. Zach Cregger cree que si cuentas de qué va su película, se pierde la mitad de la diversión. Por eso resulta complicado hablar con detalle de uno de los grandes fenómenos de este verano en los cines, una película de terror original que vuelve a demostrar que algunos de los cineastas con más personalidad de Hollywood residen dentro de este género.
El filme costó unos 32 millones de euros y lleva ya más de 130 recaudados en el mundo tras su estreno mundial el 8 de agosto. Esto es, ha triplicado su presupuesto tras poco más de una semana en cartelera. Así, una película original y personal se pone por delante de franquicias como Ponte en mi lugar de nuevo o Karate Kids: Legends.
El éxito de Weapons constata, además, que el verano también es para las películas de terror. Ya casi cada mes lo es. Así lo demuestran los variados estrenos de este año. Ante la caída del cine de superhéroes, que no está logrando en taquilla las cifras esperadas esta temporada, el horror, mucho más barato, se ha convertido en una experiencia colectiva frente a la pantalla que reúne en las salas a público de diversas edades. Destino final: lazos de sangre, sexta entrega de la saga Destino final, estrenada en mayo, superó los 240 millones de euros y ya tiene séptima entrega confirmada. A principios de año llegaron a las salas Companion y The Monkey. En verano, además de Weapons, la secuela 28 años después y hasta otro Sé lo que hicisteis el último verano. Sobre todas ellas destaca una de vampiros, Los pecadores, todo un fenómeno (sobre todo en EE UU) sobre el blues y la historia cultural afroamericana. Dirigida por Ryan Coogler, ha superado los 312 millones de euros en la taquilla mundial desde su estreno en abril.











