Desde muy pequeña me mordía las uñas, por lo que probé de todo para dejar de hacerlo. Nada funcionaba hasta que empecé a pintármelas: verlas arregladas y con esmalte las alejaba de mi boca. Han pasado años, pero me he acostumbrado a verme las manos bonitas y las uñas cuidadas y, a día de hoy, me siento rarísima si no las llevo arregladas.

Mi gran descubrimiento fue, hace algunos años, la manicura semipermanente. Y no la que se realiza en los establecimientos que hay en todos los centros comerciales, sino su versión doméstica; algo que me permite pintarme las uñas en casa y que se mantengan perfectas más de dos semanas. Solo hace falta un poquito de maña para no ‘salirse’ y parecen hechas por profesionales.

Cuando comencé mi andadura con la manicura en gel, lo hice comprando un pack que traía una lámpara LED muy básica y dos esmaltes: una base y un top coat, en esos momentos indispensables para conseguir buenos resultados.

En la actualidad, sin embargo, me gusta utilizar productos independientes: una buena lámpara UV/LED es indispensable para tener buenos resultados y que, además, el secado del esmalte sea lo más rápido posible y dure el máximo posible. En esta comparativa he empleado con todas las lámparas los mismos; mis favoritos en la actualidad: para las manos, el Semilac One Step Hybrid 3 en 1 en el tono Rose Beige, que no necesita base ni top coat y del que solo hay que aplicar una capa para que quede bien; y para los pies el tono Black Diamond de la misma marca, que sí que hay que acompañar.