España afronta este lunes el final de una larguísima ola de calor de 16 días. Ha sido el segundo episodio de este tipo de un verano en el que las alertas por el riesgo para la salud debido a las altas temperaturas están siendo una constante: desde el 1 de junio y hasta este 18 de agosto solo ha habido tres días sin avisos sanitarios de este tipo. Sin embargo, las jornadas con más riesgo de todo el verano han sido el viernes y sábado pasados, cuando más alertas rojas de salud se han registrado en España, según los datos recabados por EL PAÍS.

Estas alertas están, lógicamente, ligadas a las temperaturas, que este mes de agosto están siendo mucho más altas de lo normal. El aviso especial de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) por ola de calor actual se activó el 3 de agosto y la última previsión de este organismo es que dure hasta este lunes inclusive. “A partir del martes las temperaturas serán las propias de esta época del año”, señalaba la agencia a finales de la semana pasada al anunciar la entrada de una masa de fría que dará un respiro. A partir del martes seguirá el calor, pero no extremo.

El cambio climático, según apuntan los informes científicos y los datos observados por Aemet, está haciendo ya que las olas de calor sean cada vez más duras y largas ―se están incrementando a un ritmo de tres días por década―. A falta de que se consoliden los datos de este verano, la ola de este agosto está entre las más largas que ha sufrido España con esos 16 días de duración. Según la base de datos de Aemet, que arranca en 1975, de las 76 olas de calor que se han vivido en la España peninsular y Baleares, la más duradera fue la de finales de junio y principios de julio de 2015, que alcanzó los 26 días. Le sigue una de julio de 2022, con 18, y otras dos más (en 2003 y también en 2022) con 16. Es decir, la de este agosto estará entre las tres más largas, aunque los datos son todavía provisionales.