Volvía la Premier League y lo hacía con un enfrentamiento entre el campeón, el Liverpool, y una de las grandes revelaciones del año pasado, el Bournemouth de Iraola. Pero no era una fecha cualquiera. Era el día de rendir homenaje a un futbolista que brilló en la ciudad donde también lo hicieron The Beatles. Ese jugador era Diogo Jota, fallecido el pasado julio en un accidente de tráfico junto a su hermano André Silva. Anfield entonó más fuerte que nunca el You’ll never walk alone con los futbolistas de ambos equipos en el centro del campo y un Salah que escondía su rostro con las manos al borde del llanto. Tras el mítico himno, los aficionados lucieron un tifo: “DJ20″ se leía en él mientras el silencio sepulcral imperó en el estadio. Lo rompió la afición con un aplauso. El encuentro acabó con una remontada al final del partido para los reds —que vieron cómo les empataban una ventaja de dos goles— gracias a los tantos de Chiesa en el 88 y Salah en el 94.
Sobre el césped de Anfield se medían dos equipos con muchos cambios en el once. En el Liverpool aparecían en escena Frimpong, Ekitike, Kerkez —que destacó el año pasado, precisamente, en el equipo de Iraola— y el fichaje estrella, Florian Wirtz. Por parte del Bournemouth debutaba una defensa casi completa tras la salida del propio Kerkez, Huijsen —que puso rumbo a Madrid— y Zabarnyi —que ha acabado en el PSG—. Sin embargo, el que apareció en escena desde el comienzo fue el de siempre: Salah.













