El Gobierno de Florida prepara un nuevo centro de detención para inmigrantes al norte de la península, en una antigua prisión para hombres al oeste de Jacksonville, la capital del Estado, a unos seis kilómetros del vecino Georgia. El gobernador Ron DeSantis anunció este jueves que el centro se llamará Deportation Depot (Estación de Deportaciones) y que “la intención no es detener personas indefinidamente” en el lugar, “sino procesarlos y deportarlos”.
“Esa es la esencia del juego”, señaló el republicano. El nombre, al igual que en el caso de Alligator Alcatraz, el centro de detención levantado hace poco más de un mes en los Everglades, al sur del Estado, es controvertido pero encaja en la retórica antiinmigrantes impulsada por DeSantis, que ha complacido a Donald Trump y se ha puesto a la vanguardia de la agenda del presidente, que ha prometido deportaciones masivas y cuotas de 3.000 arrestos diarios.
El nuevo centro de detención ubicado en el antiguo Instituto Correccional de Baker tendrá capacidad para unos 1.300 reclusos, aunque podría ampliarse hasta 2.000. El costo inicial se estima en unos 6 millones de dólares. DeSantis dijo que el gasto sería reembolsado por el Gobierno federal. Kevin Guthrie, director de la División de Manejo de Emergencias de Florida —que administra también Alligator Alcatraz— dijo en el anuncio junto a DeSantis que podría comenzar a operar en unas dos o tres semanas.






