Hacía 11 años que el Madrid no tenía en la plantilla un jugador argentino, nada menos que desde la salida en 2014 de Ángel Di María. Un dato sorprendente en un club refundado por Alfredo di Stéfano y cuya colonia albiceleste es la segunda más numerosa en su historia. Con la llegada este jueves a todos los efectos de Franco Mastantuono, son ya 29 futbolistas de este país, dos menos que el caladero brasileño, el gran pozo de extracción blanco de la última década en el mundo. En este periodo, mientras el Bernabéu entró en el barbecho argentino, desde el territorio canarinha llegaron futbolistas de todo tipo: Lucas Silva, Danilo, Vinicius, Reinier, Rodrygo, Militão y Endrick.

Con el pelo rubio platino cortado al raso y en el día de su 18 cumpleaños, tomó posesión de la camiseta este joven desenvuelto y, al menos en su estreno público, sereno. “Soy un futbolista ofensivo, zurdo, casi siempre tirado por la derecha”, se definió en sala de prensa. Una descripción abreviada de lo que dijo de sí mismo durante el pasado Mundial de Clubes, todavía bajo la propiedad de River Plate. “Me siento más delantero. De chico, siempre jugué de enganche, pero ahora cumplo un rol más ofensivo, atacando por la derecha. Siempre me gustó finalizar más que dar pases. Prefiero el gol, aunque también es lindo asistir. En mi posición, necesito ambas cosas para ser un jugador más completo”, se explayó entonces en Estados Unidos. “Estaré en la posición que el técnico decida. Sí estoy más acostumbrado a jugar por derecha, también tirado adentro”, insistió este jueves en Valdebebas.