“Seguirán hablando de un sueño palestino mientras nosotros continuaremos construyendo una realidad judía”. Con estas palabras el ministro israelí de Finanzas, el ultraderechista Bezalel Smotrich, ha anunciado el jueves que el Gobierno prevé aprobar la próxima semana los planes de construcción de más de 3.000 casas en un nuevo asentamiento en Cisjordania, un proyecto congelado desde hace años debido a la presión internacional, también de parte de Estados Unidos.
De facto, esta nueva colonia separará el norte y el sur de Cisjordania y alejará todavía más la solución de dos Estados. “Es una realidad que entierra la idea de un Estado palestino, porque no hay nada que reconocer ni nadie que lo reconozca”, ha advertido el ministro justamente desde el asentamiento de Maale Adumim, situado a las afueras de Jerusalén, donde se prevé concretar este plan.
El proyecto de construcción de este asentamiento surgió en la década de 1990, pero no se ha hablado de él en los últimos 20 años por los recelos y la oposición internacional que genera. Pero el Gobierno israelí, el más ultraderechista y a favor de la colonización de la historia del Estado, ha vuelto a ponerlo sobre la mesa recientemente y los pasos legales para hacerlo realidad se han acelerado.














