La economía británica se desacelera, pero logra crecer por encima de lo esperado: se apuntó un alza del 0,3% en el segundo trimestre del año, según ha informado este jueves la Oficina Nacional de Estadística (ONS, por sus siglas en inglés). Parte de este crecimiento, superior a las expectativas de los analistas, se debe al repunte de la construcción. El sector servicios, motor de la actividad del país, solo se expandió un 0,4% entre abril y junio, mientras que la actividad industrial descendió el 0,3%. En cambio, la construcción se aceleró y avanzó un 1,2%, de acuerdo con el dato adelantado de la oficina estadística británica.

El avance del 0,3% supone una ralentización de cuatro décimas con respecto al primer trimestre del año, cuando el PIB creció un 0,7%. Entonces, la actividad fue impulsada por la industria y el sector servicios, que se expandieron un 1,2% y un 0,7%, respectivamente. En términos interanuales (segundo trimestre de 2025 sobre el mismo trimestre de 2024), la economía del Reino Unido creció un 1,2% entre abril y junio.

La ONS también ha estimado cuánto ha crecido la actividad mensualmente: calcula que el PIB progresó un 0,4% en junio, lo que supone una recuperación con respecto a los dos meses anteriores. Tanto en abril como en mayo, la actividad se había contraído un 0,1%. Por ello, los analistas temían que el desempeño de la actividad entre abril y junio fuese peor del que finalmente se ha producido. Los pronósticos apuntaban a un avance del PIB del 0,1% para el segundo trimestre, según las previsiones del Banco de Inglaterra.