La sinuosa carretera que se desliza por la ladera que da a la playa de los Alemanes de Tarifa apenas da pistas de lo que se cuece detrás de los setos y altas tapias de piedra. A vista de satélite, la perspectiva es casi abrumadora. A ambos lados de la vía y con vistas al Atlántico se despliega una sucesión de amplias parcelas con piscinas, lujosas villas y cuidados jardines de bosques medidamente antropizados. Una de esas casas, dignas de revista de arquitectura, es la de Jose Fernández y por poco la pierde en el incendio que, desde entre el mediodía del lunes y la noche ayer ha arrasado parte de la cercana Sierra de la Plata. “Estuvo muy cerca”, explica el propietario, ya de vuelta a esa vivienda en la que pasa temporadas desde hace 20 años.
Fernández y sus cuatro familiares fueron unas de las 2.000 personas que los bomberos forestales de la Junta de Andalucía tuvieron que desalojar a la carrera de ese paraíso turístico de villas, urbanizaciones y hoteles, surgido tras una recalificación franquista en los años 60, conocido como Atlanterra. El incendio, originado en una paraje conocido como Cueva del Moro y en el que los efectivos se han afanado hasta la noche de ayer hasta estabilizarlo, es el segundo que cerca a Tarifa en apenas una semana. El primero fue en la playa de Valdevaqueros, otro edén, este para los amantes de los deportes de viento, la acampada y un ambiente cuidadamente hippie. Entre uno y otro, el municipio de 419 kilómetros cuadrados de término municipal —en los que se extienden montes y playas casi vírgenes— ha perdido 583 hectáreas de masa forestal, en su mayoría monte bajo.









