Toda la provincia de Ourense ha entrado este martes en situación de alerta por la proliferación de fuegos simultáneos que han puesto en jaque a los servicios de extinción. La Xunta ha decretado el nivel 2 de emergencia a nivel provincial, algo que no se producía en Galicia desde la ola de fuegos del otoño de 2017 que azotó especialmente el sur de Pontevedra. Solo en el ayuntamiento de Chandrexa de Queixa, en la esquina este, las llamas han arrasado 3.500 hectáreas desde el viernes, en una zona elevada de difícil acceso para los medios contraincendios. Es el fuego más voraz del año en Galicia. En otro incendio en Oímbra, a un centenar de kilómetros, dos bomberos de una brigada municipal han sufrido quemaduras de pronóstico reservado y han sido hospitalizados.
La activación de este nivel de emergencia en Ourense implica una “mayor agilidad de movilización de medios y recursos” de todas las administraciones a todos los incendios forestales, explica Fernando Veiga, subdirector general de Extinción de la Xunta. Se reduce además la burocracia en las solicitudes de personal y medios y permite prolongar los horarios laborales de los bomberos “que son funcionarios”, añade Veiga. La Consellería de Medio Rural califica la situación en Ourense de “anómala”, pues se han encadenado dos meses con precipitaciones por debajo de la media de los últimos 30 años.










