El juez brasileño Alexandre de Moraes, que lleva el caso Bolsonaro, ha recibido un homenaje de sus colegas este lunes, días después de ser sancionado por EE UU bajo el argumento de que el proceso judicial contra el expresidente de extrema derecha es “una caza de brujas”. Washington también ha impuesto a Brasil aranceles del 50% con el mismo argumento. En su discurso ante el Tribunal de Cuentas de São Paulo, Moraes ha destacado que Brasil “dijo basta al golpismo con la Constitución de 1988”, tras la dictadura. Washington ha cancelado el contacto de alto nivel entre los Gobiernos de EE UU y Brasil previsto este miércoles para retomar las negociaciones arancelarias y Brasilia ha puesto en marcha su denuncia contra EE UU ante la Organización Mundial del Comercio.

En su intervención, Moraes no ha mencionado al presidente Donald Trump, que ha emprendido una cruzada contra él para salvar a su aliado Bolsonaro. Moraes ha advertido de que “la democracia está siendo atacada en el mundo de manera nunca vista desde la Segunda Guerra Mundial”. Y ha señalado con el dedo al culpable: “Un nuevo tipo de populismo extremista”, que circula casi sin cortapisas por redes sociales y corroe las instituciones en muchos rincones del planeta.