El tranquilo y adinerado barrio residencial de Crescent Park, en Palo Alto (California), era conocido como hogar de abogados, altos ejecutivos y reputados profesores de la cercana Stanford. Fue en esa universidad donde se conocieron Larry Page y Sergey Brin, creadores de Google, y también estaba cerca el garaje de David Packard en el que se fundó Hewlett-Packard (HP). Ahora Palo Alto es también refugio de los pesos pesados de la industria tecnológica —ahí vivió y murió Steve Jobs—, pero hay uno en concreto que lleva años amenazando la tranquilidad de Crescent Park: Mark Zuckerberg. El fundador de Facebook y director ejecutivo de Meta, de 41 años, compró una casa de 520 metros cuadrados en el barrio en 2011, pero enseguida se le quedaron pequeños y desde entonces su influencia en el vecindario no ha parado de crecer, sin importarle los problemas que cause al resto de vecinos.
El magnate ha pasado de tener una única mansión a poseer un gran complejo que consta de, al menos, 11 casas en las que se ha gastado más de 110 millones de dólares, según publica The New York Times. Se ha montado así su propio paraíso residencial que incluye la casa principal de Zuckerberg y su familia, formada por su mujer, Priscilla Chan, y sus tres hijas (Maxima, August y Aurelia); varias casas para huéspedes, exuberantes jardines, una cancha de pickleball (un deporte de palas o raqueta que combina elementos del tenis, pádel, bádminton y ping-pong), piscinas... Tampoco falta la excéntrica estatua de Chan que Zuckerberg mandó esculpir para su mujer el año pasado.







