Se nota que Itziar Miranda (Zaragoza, 46 años) disfruta presentando La pirámide, el nuevo concurso diario de las tardes de La 1. En los parones de la grabación, en los platós de la sede de Globomedia en Madrid, comenta con los participantes, los anima, les vuelve a explicar las pruebas de un formato de éxito internacional, pero que aún no se había adaptado en España. Tras colarse a diario en los hogares españoles durante casi 20 años siendo Manolita en Amar es para siempre (y antes, Amar en tiempos revueltos), la actriz no ha parado desde el final de la serie: entre otras cosas, ha sido profesora en la nueva Física o Química, participa en la segunda temporada del drama Entre tierras, en septiembre estrena la película Cariñena, vino del mar, y prepara su primera novela, una historia de autoficción inspirada en su infancia.

Es martes 5 de agosto, y Miranda ha llegado al plató con un grano, razón por la que el maquillador retoca su rostro cada poco tiempo: “Es lo que tiene que hayáis cogido una presentadora top model y tan joven”, bromea.

Pregunta. ¿Cómo se siente en este cambio de rol?

Respuesta. Estoy feliz. Cuando llego a casa me dicen que tengo la mirada iluminada. Ahí me doy cuenta de lo importante que es el entretenimiento. Yo he sido muy jugona, he ido como concursante celebrity mucho, me gustan los juegos de mesa por mi hermano, que le encantan. Vuelvo a casa muy feliz, ilusionada, optimista y después de haber reído un buen rato. Está siendo una terapia.