España ha permitido el desembarco de 49 polizones que viajaban ocultos en el interior de un barco que viajaba desde Senegal, según han informado fuentes de la Delegación del Gobierno. Esta decisión se ha tomado “por razones humanitarias” y “bajo la responsabilidad de la consignataria”, según explican fuentes oficiales. En un primer momento, el armador del barco, cuya identidad no ha sido desvelada por el Gobierno, había rechazado desembarcar en la isla canaria, como pretendía, después de negarse a depositar una fianza de un millón de euros. El barco, informaron entonces las fuentes, tenía intención de poner rumbo de vuelta a Senegal.

La normativa a la que se somete a los polizones es distinta a la que se aplica a los inmigrantes irregulares que llegan en patera. Tras el rescate —si es necesario— y la atención médica, la policía puede ordenar el desembarco de los viajeros irregulares y permitir que se queden en tierra, si cree que el polizón puede ser sometido a tratos inhumanos o degradantes a bordo o si son perfiles vulnerables como solicitantes de asilo, menores de edad o sufren una enfermedad grave. Si no es así, el capitán y el armador pasan a ser los responsables de los polizones, y se les considera los responsables de volver a trasladarlos al puerto de origen.