Era el primer miércoles de agosto, faltaban unos pocos minutos para el mediodía y la ciudad estaba más vacía de lo habitual. Hacía un calor sofocante y las calles se movían a ritmo lento y hasta silencioso. Mari Carmen Muñoz (Arévalo, 59 años) acababa de parar el coche en el carril bus junto a un restaurante de la calle Doctor Esquerdo, en el distrito de Retiro. Solo iban a ser cinco minutos, dejar un pedido de legumbres de la empresa de su familia y marcharse. Cuando se bajó del coche y abrió el maletero, un todoterreno Suzuky Jimny le golpeó por detrás. Después del impacto, tardó pocos minutos en morir. El hombre que lo conducía dio positivo tanto en la prueba de alcohol, como en la de drogas.
Mari Carmen vivía en Madrid, estaba casada y tenía un hijo, según cuenta a este diario una fuente cercana a la familia. “Son gente muy maja”, dice. Su presencia en el lugar del accidente fue una casualidad. Una camarera del sitio a donde se dirigía asegura que no era ella la que solía acercarse a llevar los garbanzos, las alubias y las lentejas, sino su hermano. La trabajadora, que prefiere no dar su nombre, todavía está impactada por la irresponsabilidad del conductor. “Es una pena ―comenta―. Si alguien es irresponsable con su vida es su problema, pero tendrá que pagar por lo que le hizo a esta mujer”.






