Una jueza federal ha ordenado este jueves un freno temporal a las labores de construcción en el controvertido centro de detención de inmigrantes en medio de los Everglades de Florida bautizado Alligator Alcatraz. La orden de la magistrada es en respuesta a una demanda presentada por grupos ambientalistas y una de las tribus originarias de la zona, en la que alegan que la instalación viola las leyes medioambientales. Su dictamen es temporal, y la cárcel, ubicada al oeste de Miami, podrá seguir operando y albergando inmigrantes.

Según la orden de Kathleen Williams, los trabajadores del centro tendrán prohibido añadir cualquier nuevo relleno, pavimentación o infraestructura durante los próximos 14 días. Los demandantes insisten en que la instalación, abierta hace un mes, amenaza humedales ecológicamente sensibles que albergan plantas y animales protegidos, y que revertiría miles de millones de dólares en trabajos de restauración ambiental en los Everglades, alterados por la agricultura y la urbanización.

Alligator Alcatraz fue levantado a finales de junio en menos de dos semanas en los extensos humedales de Florida, en el sitio de un antiguo aeropuerto que se construyó en los años sesenta como parte de un megaproyecto que desató una feroz batalla con medioambientalistas locales y fue finalmente cancelado. La construcción de una cárcel para inmigrantes en ese sitio, rodeado de un ecosistema sensible que alberga numerosas especies protegidas, como la pantera del Estado, desató protestas de defensores del medioambiente y miembros de las tribus originarias. Una de estas últimas, los Miccosukee, es la que impulsó la demanda.