Los mercados británicos ya habían descontado con creces la decisión, pero eso no significa que esté exenta de polémica. El Banco de Inglaterra (BoE, en sus siglas en inglés) ha decido recortar en un cuarto de punto los tipos de interés, hasta dejarlos en el 4%, el nivel más bajo en más de dos años. Se trata de la quinta rebaja desde el final de la pandemia.

La votación del Comité de Política Monetaria del BoE ha reflejado una profunda división. Cinco de sus nueve miembros han respaldado el recorte. Los otros cuatro han votado a favor de mantener el tipo al nivel en que estaba, porque “el proceso de reducción de la inflación se ha ralentizado” y “las expectativas de inflación en empresas y hogares sigue manteniéndose elevada”. De hecho, por primera vez en su historia, ha sido necesaria una segunda votación para fijar la decisión.

En un primer momento, cuatro de los miembros han respaldado una rebaja del 0,25% y otros cuatro se han opuesto, pero la decisión de Alan Taylor de favorecer un recorte aún superior, de medio punto, ha provocado una situación de empate que ha sido necesario desenredar.

El principal objetivo del Banco de Inglaterra es mantener la inflación por debajo del 2%, muy por debajo aún del nivel actual de precios en el Reino Unido, del 3,6%, con la previsión de que pueda llegar al 4% en lo que queda de año. Se trata de cifras mucho más elevadas de las que manejan economías como la de Estados Unidos o las de la eurozona, pero la autoridad monetaria británica debía confrontar un binomio complicado: inflación elevada y crecimiento económico estancado.