Se apaga uno de los pioneros del jazz latino. Eddie Palmieri, cerebro y corazón de decenas de agrupaciones de salsa, ha fallecido este miércoles a los 88 años en su residencia de Nueva Jersey tras una prolongada enfermedad, según ha confirmado su hija Gabriela. El pianista neoyorquino de raíces puertorriqueñas, apodado el “loco de la salsa”, fue uno de los primeros en incursionar en la fusión entre el jazz, el mambo y el chachachá, definiendo un nuevo género que cautivó durante los setenta a la crítica y a los aficionados junto con artistas como Johnny Pacheco, Celia Cruz, Tito Puente, Cheo Feliciano y Ray Barreto. Palmieri obtuvo en 1976 el primer Grammy a la música latina, un género que hoy ha logrado derribar las barreras lingüísticas para convertirse en un fenómeno global.
Palmieri fue uno de los pilares que catapultaron al género a un nuevo nivel. Lo hizo con más de 2.500 conciertos desde 1974, el primer año que tocó en Europa. Después dio el salto a Oceanía y Asia, donde vio de primera mano cómo los ritmos afrocaribeños conectaban con el público en los cinco continentes.
El artista solía calificar el jazz latino una “fusión del siglo XXI”. Una fuerza de huracán detrás del teclado, el músico solía teorizar con la fórmula de su sonido único. Esta, explicaba, tomaba como base para la sección rítmica un compás de 8/8 prestado por la música africana, al que se le modificaba el pulso mientras se combinaba con ritmos cubanos. “Lo que a mí me intriga es hacer capas de armonías del jazz con esos patrones”, dijo en una entrevista hace años.










