Ozzy Osbourne, leyenda del Heavy Metal, murió de un paro cardíaco, según precisa su certificado de defunción, presentado en Londres, al que ha tenido acceso The New York Times. El texto también confirma que padecía párkinson y una enfermedad coronaria, que contribuyeron al fallecimiento. Así se leen en el texto las causas de muerte: “(a) Paro cardíaco fuera del hospital (b) Infarto agudo de miocardio (c) Enfermedad de la arteria coronaria y enfermedad de Parkinson con disfunción autonómica (causas articulares)”. En el mismo documento la profesión de Osbourne figura como “compositor, intérprete y leyenda del rock”.

El día de su muerte, según el diario neoyorkino, una ambulancia aérea traslado al cantante unos 12 kilómetros, desde su casa cerca del pueblo de Chalfont St. Giles en Buckinghamshire hasta el Hospital Harefield, en Uxbridge, un suburbio de Londres.

Su familia había anunciado su muerte el pasado 22 de julio sin especificar la causa: “Con una tristeza indescriptible, informamos del fallecimiento de nuestro querido Ozzy Osbourne esta mañana. Estaba con su familia, rodeado de mucho cariño. Pedimos a todos que respeten la privacidad de nuestra familia en estos momentos”. El cantante de 76 años llevaba años aquejando numerosos problemas de salud.