La tradicional recepción de verano que los reyes Felipe y Letizia ofrecen cada año en Palma a más de medio millar de representantes de la sociedad civil de Baleares con motivo de su estancia veraniega en la isla ha llegado este lunes 4 de agosto con un cambio en el guion con respecto a los años anteriores. La tercera generación de la Familia Real ha cogido el testigo y por primera vez la princesa Leonor y la infanta Sofía han acompañado a sus padres en el besamanos y la cena posterior que, este año por cuarta vez consecutiva, se celebra en los jardines del palacio de Marivent. La asistencia de la heredera al trono y su hermana coincide con que es el primer verano que ambas ya son mayores de edad —la infanta Sofía cumplió los 18 años el pasado abril— y con su presencia, cada vez más habitual, en determinadas citas obligadas para sus padres. Este año la princesa Leonor también ha acompañado por primera vez en solitario a su padre durante una de las jornadas de regatas de la Copa del Rey de vela en el Real Club Náutico de Palma.
A las 20.56 los Reyes, seguidos de sus dos hijas y la reina emérita doña Sofía (una habitual de la cita), han salido del interior del edificio por la fachada principal del imponente palacio de Marivent para recibir y estrechar la mano, con algún que otro diálogo breve, a los alrededor de 600 invitados al evento. El grupo de asistentes, entre los que figuran políticos, artistas, sindicalistas y presidentes de entidades sociales, permanecía aguardando el momento en la explanada anexa al edificio principal desde una hora antes, aliviando la espera entre abanicos y bebidas refrescantes en un día de temperaturas más frescas de lo habitual. La zona en la que se recibe a los invitados es la misma en la que cada año el presidente de Gobierno de turno ofrece una rueda de prensa tras mantener el despacho de verano con el Rey, un área situada muy cerca de las pistas de tenis del complejo y desde la que se puede atisbar el Mediterráneo entre los árboles. Los miembros de la Familia Real al completo esperaban para recibirlos al final del camino que une la vivienda principal con la anexa.







