La poeta María González asegura que su cuerpo está decorado por más de 36 tatuajes. “Los he contado por encima, pero seguro que se me ha pasado alguno. Brazos, piernas, caderas, costillas, nuca, uno pequeño en el estómago, hombro”. Tiene 38 años, pero su primer tatuaje llegó con 25. Desde entonces ha ido sumando tinta, y con ella protección. “Uso protector solar du...

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rante todo el año, pero en verano el sol es más directo y lo uso más a menudo”, dice. Por regla general no sale de casa sin protección solar y nota mucho si no se la aplica porque le “pica” la tinta. Tiene además la piel sensible y con tendencia atópica, así que cuidarse los tatuajes, asegura que le ha venido especialmente bien para también cuidar la piel en general.

Lo que le ocurre a González con el picor no es casualidad. Según Donís Muñoz Borrás, dermatólogo experto en tatuajes, un buen número de personas tatuadas experimentan picor tras exponer sus tatuajes al sol. Es por esto por lo que, según Muñoz, se recomienda protección solar e hidratación adecuada en todos los casos y especialmente en los tatuajes más recientes. ¿Qué consecuencias puede tener exponer un tatuaje reciente al sol sin protección? “La radiación ultravioleta, sin duda constituye el mayor enemigo para la supervivencia de los tatuajes y especialmente de los tatuajes más recientes, ya que degradan los pigmentos y generan sustancias que pueden favorecer su decoloración, así como reacciones de rechazo frente a las tintas”, responde el dermatólogo.