El presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, volverá a compartir unos días de vacaciones con Pedro Sánchez este verano, durante el sosiego que el presidente del Gobierno tiene previsto realizar en la isla canaria de Lanzarote. Sánchez e Illa mantienen una estrecha relación de amistad e incluso exhiben apego a un mismo amuleto: los dos llevan una pulsera roja en la muñeca. Este agosto se citan de nuevo para un encuentro de desconexión que ya realizaron el año pasado. Aparte de su visita al presidente, el recreo estival de Illa incluirá, también, un viaje privado al Reino Unido.

Las vacaciones del president llegan con el parón del curso político y cuando se ha cumplido un año de su investidura. Una bocanada de oxígeno antes de afrontar, en septiembre, la nueva agenda parlamentaria. Tras el verano, a Illa, lo mismo que a Pedro Sánchez, lo aguarda un ciclo político envenenado, por las dificultades para poder aprobar presupuestos y para trabar alianzas parlamentarias que ayuden a mitigar la situación de minoría que ambos sufren. Illa avanza que, tras el pertinente veraneo, su intención es “presentar unos presupuestos que reúnan el máximo de apoyos”.

Así lo manifestó el president en una comparecencia ante la prensa para cerrar su viaje oficial de una semana por China, donde se ha reunido con mandos del Partido Comunista chino, con grandes compañías como Huawei, Chery, Seat-Cupra, Roca o Ficosa, y con otros empresarios que tienen interés en realizar inversiones en Cataluña. La agenda china de Illa ya era de por sí muy apretada y se complicó más el miércoles cuando un tifón obligó a cortar, por precaución, el tráfico de trenes con dirección a Shanghái.