Sostienen que la lengua crea historias y que las historias cimentan naciones. Para los miembros de Kneecap, el gaélico es uno de los instrumentos que construyen la identidad. Y eso no tendría mayor debate si no fuera porque esta banda de rap nació en Belfast, capital de Irlanda del Norte y perteneciente al Reino Unido. En esta urbe de alambradas y cicatrices, decantarse por un idioma, por un equipo de fútbol o por unos colores determinados te aboca al eterno bucle de sectarismo y discriminación.

“En Belfast y el Estado del Norte no existió una escuela primaria en lengua irlandesa hasta 1971, y no hubo una secundaria en irlandés hasta 1991”, comentan Móglaí Bap y Mo Chara, integrantes principales de Kneecap, por correo electrónico. Estos dos compañeros de clase montaron, junto a DJ Próvaí, un grupo cuyo propósito era sacar el gaélico del aula y llevarlo a las calles. Que fuera algo “central, relevante y atractivo”.

Lo que parecía una reivindicación sencilla se ha transformado en un grito a favor de otras causas. Desde que Kneecap saltó a la palestra en 2017, no han parado de acumular polémicas. Empezando por el nombre, que alude a los disparos en la rodilla de aquellos años de plomo con escuadrones paramilitares en ambos bandos.