A los 28 años, con una década ya a sus espaldas en la élite, Katie Ledecky sigue nadando en otro plano, como si la lógica del tiempo y la renovación generacional no fueran con ella. Este martes, en el Arena de Singapur, volvió a demostrarlo con su sexto título mundial en los 1.500 metros estilo libre, una hazaña que ningún otro nadador, hombre o mujer, ha alcanzado en esta distancia. No solo gana: sigue marcando el ritmo de la historia. Su crono, 15:26.44, es la quinta mejor marca de todos los tiempos y, como tantas otras veces, también lleva su firma.

Ledecky ganó su primer oro mundial en los 1.500 en Barcelona 2013, cuando apenas tenía 16 años. En aquella cita ya dejó claro que el fondo femenino tenía una nueva emperatriz. Desde entonces, ha hecho suya la distancia. De hecho, 18 de las 20 mejores marcas de la historia en 1.500 libre según World Aquatics son suyas. Cuando irrumpió, el récord mundial estaba en manos de Kate Ziegler (15:42.54, 2007), más de 20 segundos por encima de los registros que hoy maneja Ledecky. Fue precisamente en esta misma prueba donde batió su primer récord del mundo, también en 2013, iniciando una era de dominio sin interrupciones.

La final de Singapur arrancó con Ledecky imprimiendo un ritmo feroz. En los primeros metros nadaba más de dos segundos por debajo del paso de su récord del mundo. Era una declaración de intenciones. No logró sostener ese ritmo en el segundo tramo, pero no le hizo falta. Su dominio fue incuestionable de principio a fin. Aventajó en más de cinco segundos a la italiana Simona Quadarella, que, pese a firmar el nuevo récord de Europa (15:31.79), solo pudo asistir desde atrás al enésimo capítulo del reinado de la estadounidense. El bronce fue para la australiana Lani Pallister (15:41.18), muy descolgada.