Alardear de conocimientos informáticos y, de paso, sacar un beneficio económico. El joven de 17 años residente en la comarca valenciana de la Ribera Alta investigado por difundir en internet fotografías de 16 compañeras de instituto y amigas también menores de edad que había modificado con inteligencia artificial (IA) para que aparecieran desnudas creó una web en la que, además de presumir de su habilidad para crear estas deepfake —imágenes falsas hiperrealistas—, ofertaba a potenciales clientes su servicios para generar otras nuevas.

Sin embargo, la aventura pseudo empresarial del menor duró poco. Menos de 48 horas después de crear la página en internet, la cerró. Los perfiles accesibles a todo el mundo que había abierto en las redes sociales Instagram y X (antes Twitter) precisamente para promocionar aquella ―contaban con enlaces que redirigían a ella si se pinchaban― tardó un poco más en clausurarlos: tres días. Fuentes cercanas a la investigación sospechan que el joven decidió borrar todo al enterarse de que una de las víctimas había descubierto las fotos falseadas e iba a denunciar.

Sin embargo, la eliminación de los perfiles no fue suficiente para quedar impune. Finalmente el Equipo @ de la Guardia Civil de Sueca (Valencia), especializado en ciberdelincuencia, lo identificó y presentó ante el titular del Juzgado de Menores número 1 de Valencia como presunto autor de un delito de corrupción de menores. El Gobierno anunció el pasado marzo un anteproyecto de ley orgánica para la protección de los menores en entornos digitales que, entre otras medidas, plantea castigar con penas de prisión la elaboración de este tipo de imágenes denominadas también “ultrafalsificaciones”.