La vida de Edmundo González Urrutia (La Victoria, Venezuela, 75 años) ha dado un enorme vuelco en el último año. Las elecciones presidenciales celebradas en Venezuela el 28 de julio de 2024 otorgaron la mayoría a la candidatura opositora que él encabezaba, según las actas de votación que se hicieron públicas y a las que el régimen de Nicolás Maduro nunca otorgó legitimidad. Pese al reconocimiento como ganador por algo más de una decena de países en el mundo, González, de extensa trayectoria diplomática, acabó refugiado en una embajada (primero en la de Países Bajos, después en la de España) y finalmente se exilió en Madrid. Desde la capital española, el dirigente, de rostro sereno pero marcado por los vaivenes de este periplo, lidera los esfuerzos para que se respete la voluntad de los venezolanos en las urnas.
González es bien conocido en la calle madrileña. “¡Presidente, presidente!“, le grita un repartidor cuando lo identifica en la acera. Minutos más tarde, otro de sus connacionales se acerca para saludarlo y agradecerle ”todo lo que ha hecho". El líder opositor esboza una sonrisa tímida, junta las manos para agradecer el gesto y se dispone a seguir su camino en silencio. González confiesa que estas muestras de apoyo, tras unos últimos meses plagados de dificultades, son oxígeno puro para su movimiento.







