“Me llamo Alejandro Barranco. Soy un orgulloso infante de la Marina e hijo de Narciso Barranco, quien fue violentamente atacado y detenido el sábado 21 de junio de 2025 en Santa Ana, California, mientras realizaba un trabajo que había desempeñado desde la década de 1990”. Así se presentó el martes pasado ante el Subcomité sobre Seguridad en la Frontera e Inmigración del Senado el primogénito del jardinero que se ha hecho famoso por la brutalidad que los agentes migratorios emplearon en su detención. Los videos de los testigos que presenciaron el arresto corrieron como pólvora en las redes sociales y desataron una ola de indignación entre la población.

Alejandro (25 años, nacido en Orange, California) acudió al comité para exponer, como víctima, la violencia que los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) están usando contra personas que no son criminales y el daño que causan a sus familias. “Vi los videos desde México, donde estaba de vacaciones. Fue muy dramático. Sentí mucha tristeza y mucho coraje”, declara a EL PAÍS en una entrevista telefónica.

“Estaban allí, tal vez buscando a otra persona o no más haciendo redadas. Lo vieron haciendo su trabajo, vestido de cierta manera y por el color de su piel…”, explica como muestra de que los agentes usaron el perfil racial para ir contra su padre. “Fue muy violento, muy poco profesional”.