Hulk Hogan, conocida figura de la lucha libre, personaje televisivo y popular, ha fallecido este jueves en su casa de Clearwater, Florida. Así lo ha adelantado el tabloide TMZ, siempre bien conectado con la policía. US Weekly lo ha confirmado poco después citando a fuentes de su familia, y su manager también, a la cadena NBC. Tenía 71 años.

Hogan, 12 veces campeón mundial, de casi dos metros y 130 kilos de peso, había pasado por varias cirugías recientemente, tanto que su actual esposa, Sky Daily, tuvo que negar hace apenas unas semanas ante la prensa que el exluchador estuviera en coma, afirmando que se estaba recuperando y que su corazón estaba “fuerte”. El presidente Trump ha lamentado su muerte. “Hoy hemos perdido a un gran amigo”, ha afirmado.

La figura de Hogan —cuyo nombre real era Terrence Gene Bollea— ha estado rodeada de polémica. En el año 2005 entró en el Hall de la Fama de los luchadores de wrestling, del que fue retirado una década después por comentarios racistas durante un encuentro sexual, como se supo por un vídeo filtrado por un medio, al que demandó y contra el que ganó. Después, volvió a entrar en ese Hall de la Fama en 2020. Estaba retirado desde el año 2012.

Aunque de pequeño, en su Georgia natal, soñaba con ser una estrella del béisbol, un brazo roto frustró sus sueños y le dio un nuevo comienzo. “De niño quería ser jugador de béisbol”, contaba en una entrevista con Los Angeles Times. “Ese fue mi primer amor, pero romperme el brazo fue lo mejor que me ha pasado porque me pasé a la lucha libre”. Avergonzado de su tamaño y su peso en la escuela (recordaba que le daba vergüenza incluso quedarse en bañador en la playa), fue al llegar al instituto cuando descubrió su pasión por la lucha libre. Tras estudiar Negocios en una universidad pública local, y ya trabajando como cajero de banco y estibador, a finales de los años setenta fue en su gimnasio cuando empezó a crecer, gracias a competiciones locales, que finalmente le dieron fama nacional y mundial.