El running se ha convertido en una práctica deportiva que cada vez tiene más seguidores al tratarse de una actividad relativamente económica que se puede realizar al aire libre sin necesidad de apuntarse a ninguna instalación. No obstante, y aunque no se requiere de una gran equipación para practicarlo, sí hay un elemento que hay que tener muy en cuenta: las zapatillas. De ellas depende que los principiantes (como yo) evitemos futuras lesiones y podamos correr de forma cómoda.
Para ello, y aunque no es necesario comprar las más caras del mercado, hay que tener en cuenta algunos aspectos, como los materiales con los que están fabricadas, si somos hombre o mujer (ya que existen diferencias entre la pisada de uno u otro), si las queremos para correr por asfalto o por tierra y la talla, ya que de eso depende que el pie no sufra ningún tipo de opresión que repercuta en la práctica.
Llevo un tiempo enganchada al running. Es una actividad barata que puedo practicar al aire libre y que me permite realizar un ejercicio aeróbico progresivo y sin dedicarle demasiado tiempo. Acostumbrada a otro tipo de actividades deportivas, como el yoga, los primeros días me resultaron bastante duros, pero con el paso de los meses he conseguido mantener un equilibrio entre el esfuerzo y el disfrute de la actividad.






