La legalización del cannabis en Alemania el pasado año fue celebrada por miles de personas en todo el país, que salieron a la calle para festejar con música y, sobre todo, porros lo que llevaban años esperando. Pero más allá del placer experimentado por cierta parte de la población, el negocio del cannabis registró un gran auge. Desde que en abril de 2024 se legalizara su cultivo privado para consumo propio para mayores de 18 años, así como el cultivo comunitario y no comercial en asociaciones, esta industria no ha hecho más que crecer. Desde un importante incremento de la venta de semillas hasta un boom de las recetas para uso medicinal.

La nueva ley legalizó el consumo de cannabis con varias restricciones. Los adultos que lleven viviendo al menos seis meses en Alemania pueden cultivar hasta tres plantas en su propia vivienda y llevar encima hasta 25 gramos de cannabis seco. También desde julio de 2024 son legales las asociaciones de cultivo no comerciales con hasta 500 personas, donde los miembros pueden recibir un máximo de 25 gramos al día para consumo propio. Solo se puede pertenecer a un club.

Además, desde el pasado año, la planta ya no se considera un estupefaciente, por lo que casi todos los médicos pueden recetar cannabis medicinal, ya sea para tratar trastornos del sueño, estrés o TDAH, a través de una receta normal, sin necesidad de usar una receta especial para estupefacientes como sucedía antes, cuando solo podían recetarlo para enfermedades graves como esclerosis múltiple y con restricciones. “La nueva ley ha generado una demanda especialmente alta de accesorios para el cultivo, semillas y esquejes. En algunos momentos se agotaron durante meses”, explica Michael Greif, director general de la asociación Cannabiswirtschaft, que representa a la industria del cannabis en Alemania ante los organismos políticos.