Japón ha ejecutado este viernes a uno de los asesinos en serie más siniestros de los últimos tiempos. Takahiro Shiraishi, de 34 años, apodado el asesino de Twitter, ha sido colgado en la horca tras ser condenado por matar, descuartizar y almacenar en 2017 los cadáveres de sus nueve víctimas en su apartamento de Zama, ciudad situada en el suroeste de Tokio. Había contactado con ellas por redes sociales, tal y como confesó en 2020, durante el juicio, en el que reconoció los cargos. Se trata de la
ttps://elpais.com/internacional/2022-07-26/japon-ejecuta-en-la-horca-al-autor-de-la-masacre-de-akihabara-que-en-2008-conmociono-al-pais.html" data-link-track-dtm="">primera aplicación de la pena capital en el país asiático desde 2022.
“La sentencia de muerte se ejecutó tras un juicio exhaustivo. A la luz de los hechos expuestos, he ordenado la ejecución tras la máxima consideración”, ha asegurado el ministro de Justicia, Keisuke Suzuki, en la comparecencia donde ha anunciado el ahorcamiento.
“La pena de muerte es un castigo extremadamente grave que priva de la vida a una persona, por lo que, por supuesto, debemos abordarla con cautela”, ha añadido. “Este caso ha causado gran conmoción y ansiedad en la sociedad, con nueve víctimas y valiosas vidas humanas arrebatadas en un período de dos meses por el egoísta propósito de satisfacer las propias necesidades sexuales y económicas”.










