Son Vida, regada de villas de lujo y campos de golf, es una de esas urbanizaciones que cortan la respiración. En la parte alta de este residencial y con vistas privilegiadas a la ciudad de Palma, se levanta esa propiedad construida hace apenas un año que ha sido bautizada con el nombre de Vanidad. Su arquitectura es moderna, pero no fría ni purista, y sus espacios son deliberadamente abiertos y luminosos. La cocina de diseño italiano está equipada y cuenta con una gran isla con barra. La zona de estar y el comedor lindan con una terraza cubierta de 70 metros cuadrados de superficie con cocina exterior.

El ascensor lleva a la planta superior, donde se encuentra la suite principal con 55 metros cuadrados de tamaño que incluye sala de estar, vestidor y baño. Un puente de cristal conduce a las tres habitaciones de invitados con baño. En el sótano hay un aparcamiento, una bodega y otra habitación que se puede utilizar como gimnasio, spa o cine. Fuera está la piscina infinita de 50 metros cuadrados y el jacuzzi climatizado y un salón chill-out, explica en la agencia Engel & Völkers, que comercializa la propiedad mallorquina.

Este edificio palaciego de estilo barroco, en Arraia-Maeztu, en la comarca de la Montaña Alavesa, fue propiedad de familias dedicadas a la industria de la ferrería, tan importante en la zona durante los siglos XVII y XVIII. El blasón de la fachada da testimonio de la relevancia de sus residentes. El edificio consta de tres plantas más bajocubierta y fue rehabilitado en 2004, aunque en la actualidad precisa reforma. Hay ocho dormitorios entre la primera y la segunda planta, así como tres salones, una cocina y dos baños. La casa, a 25 kilómetros de Vitoria, conserva elementos arquitectónicos originales, dicen en Rústicas Singulares.