La experiencia nos dice que uno puede nacer inteligente, pero que, sobre todo, se vuelve inteligente. ¿Cómo se alcanza ese estado? Se suele pensar que la respuesta está en la lectura, el estudio, la acumulación de información. Pero puede que no siempre tenga que ser así. Absolute Zero (AZR), un nuevo modelo de inteligencia artificial desarrollado por la Universidad de Tsinghua (China), ha obtenido resultados excepcionales entrenándose a sí mismo, sin necesidad de recurrir a datos humanos.
Hasta ahora, se creía que los grandes modelos de lenguaje (LLM, por sus siglas en inglés) solo podían mejorar si se alimentaban con enormes volúmenes de datos generados por humanos: textos escritos, imágenes, interacciones digitales en la web. AZR rompe por completo con esa lógica. En lugar de absorber información externa, este modelo inventa pequeñas tareas —normalmente retos de programación—, luego cambia de rol y trata de resolver los problemas que él mismo ha planteado. Si acierta, refuerza su aprendizaje; si falla, ajusta su razonamiento y vuelve a intentarlo. Para ello, combina tres formas de razonar: deduce salidas a partir de inputs y programas, induce programas a partir de ejemplos, y abduce posibles inputs a partir de resultados esperados.






